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lunes, 7 de julio de 2014

La chica de la bufanda azul

La noche se acercaba y la luna comenzaba a mostrar su cara. Pronto el reloj marcará las 20hrs y el viento susurrará un grito de dolor y agonía. Quedaban más de treinta minutos para el toque de queda, que alarmaba sobre un peligro en la ciudad. Francesca era una adolescente promedio, con buenas calificaciones y aptitudes artísticas más que asombrosas, pero en ese momento se estaba por convertir en un simple olvido.

Corrió lo más rápido que pudo para alcanzar al autobús, sacar su pasaje y buscar un lugar donde sentarse. En su reproductor digital sonaba la canción “Autos, Moda y Rock and Roll”, un hit de la banda mexicana Fandango que supo sacudir a toda una ciudad en los años 80. Era una chica que le gustaba vivir con la moda del pasado e intentaba no olvidar las viejas costumbres. Sacó una carta que su pareja le había escrito esa mañana, y que no había tenido oportunidad de leerla. La lluvia se hizo presente, golpeando en aquel cristal y bailando el mismo ritmo que sus lágrimas al leer la carta.

Levantó la vista un instante para saber cuánto faltaba. Por infortunios del destino, se había pasado unas tres cuadras de su hogar y apenas quedaban dos minutos para que sonara la alarma. Se bajó del autobús y, camino a casa, se propuso continuar leyendo la carta. Un fuerte viento golpeó el pálido rostro de Fran, quien no supo controlar la carta que sostenía en la mano izquierda y emprendió su propio viaje. Intentó atraparla, pero su intento era fallido. Un estruendo sonó por todo el vecindario, indicando el toque de queda, aunque poco le importó a nuestra protagonista.

Persiguió la carta, hasta que ésta atravesó un parque y cayó sobre un charco de lodo. Para su suerte, sólo le quedaba una línea que leer: “deseo pasar el resto de mis días contigo, porque si te vas de mi vida, tendré mil y un razones para morir”. Entre lágrima y lágrima, esbozaba una sonrisa. Dejó que la carta navegara por el mar de la soledad. Dio media vuelta y partió rumbo a su casa, recordando que ya habían pasado diez minutos desde que debería haber llegado. Las gotas que caían sobre sus lentes le obstaculizaban la visión. Se dispuso a correr, cuando su bufanda azul se enganchó con la rama de un árbol. Se destrabó lo más rápido que pudo y, cuando levantó la vista, se encontró cara a cara con la bestia. Sus gritos se escucharon por todo el vecindario, mas esto no impidió que la bestia beba de su sangre hasta saciar su sed.

No quedaron restos de la tragedia, de no ser por esa bufanda azul que la convirtió en un mero recuerdo.

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Un beso y que tengan una excelente semana. Matt.

viernes, 27 de junio de 2014

El último suspiro

Quizá, sean los últimos momentos en que mi cuerpo posea un alma. Será, que pronto se dará el suspiro final; un final lleno de amargura, mezclado con la pena que la guerra dejó. Una fuerte llovizna nos acompaña esta noche junto con el vino extraído del racimo de la soledad. Cierro los ojos imaginando que aquellos gritos desgarradores son una simple música de melancolía. He visto cosas que el hombre no puede llegar a crear siquiera en su mente, cosas que provocaría el estremecer de todo tu cuerpo, de todos tus músculos.

La cabeza me da vueltas como la tempestad que azotó los corazones del pueblo. De lo poco que he vivido, he aprendido que no puedes confiar ni de tí mismo. Sino, mírame a mí, agonizando y lamentándome de todo lo que dejo en el camino. Lazos ardientes producidos bajo el fuego de la unión poco a poco se desvanecen. La sencilla idea de saber que mis hijos se van a criar sin un padre, me mata. Meditar sobre mi final es agotador. Dudo sobre cuál debería ser mi sentimiento. Hemos ganado la guerra, pero hemos perdido gente en el camino, compañeros que nunca van a ser olvidados. He sido una de las personas más egoístas del mundo al querer luchar por mi país, ya que he renunciado a luchar por mi vida.

Lágrimas corren por mi mejilla que se evaporan por la pasión que penetró en mi piel. Todo este tiempo he negado la existencia de un dios, pero si realmente hay alguien allí fuera: proteja a mi familia. Las punzadas se turnan por sobre todo mi cuerpo para hacerme sufrir. Lo merezco, en serio lo merezco. Por favor, que termine ya esta tortura. Por más que grite, por más que llore, nadie me va a escuchar con las paredes derrumbadas sobre mí.

Y con mi último suspiro te diré, amigo mío, que tu vida no dejes escapar.

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Por cierto, explicaré algo muy pequeño a tener en cuenta: disfruto hacer tanto relatos como microrrelatos. La explicación es simple: los microrrelatos no están editados (en el sentido de la historia), están establecidos tal cual lo he escrito y son producto de ponerme en la piel del personaje y detallarlo de forma espontánea. Cuando siento que es hora de cortarlo, es porque el personaje así lo desea.
Un beso y que tengan excelente fin de semana. Matt.

miércoles, 23 de abril de 2014

Bajo la oscuridad

Los sueños se esfuman como bocanada de humo que sale por la chimenea en pleno Julio. El tiempo espera, paciente, a gritarte cada vez más y más fuerte sin importar el dolor que lleves dentro. La brújula que solías sostener ha comenzado a girar para todas las direcciones dejándote atónito al momento que debas tomar una decisión y finalmente, dicha brújula, desaparece. Parecería como si no importara nada en ese momento; quieres encontrar la brújula y seguir el camino que conduzca a esa pequeña llave de una puerta de la que quieres escapar.

Levantas la cabeza y no hay nadie a tu alrededor. Con las fuerzas que te quedan, intentas levantarte pero una fuerza desconocida te empuja contra el pavimento y se ríe a tus espaldas. Por fuera sólo se ve un simple niño llorando en la oscuridad, pero por dentro sientes que alguien está arrancando cada una de tus entrañas hasta desangrar por completo. Las paredes se van cerrando lentamente cual psicópata acecha a su víctima y se deleita oyéndolo gritar. Los latidos del corazón deberían correr más deprisa pero en el interior piensas que lo mejor sería que deje de latir. Un último latido te transporta a recuerdos que creías haber olvidado; piensas en tu familia, en tus amigos, en todo lo que viviste alguna vez.

Piensas que será el fin, pero allí es cuando ocurre la epifanía. Continúas en el suelo sin saber que hacer, cuando una luz se acerca despacio hacia donde tú estás. Su resplandor es tan fuerte que no llegas a verle el rostro. Giras la cabeza hacia el otro lado mientras sientes que “la luz” se va acercando a ti. Sientes un aire húmedo y oscuro en tu oído. Con su ayuda, intentas levantarte. Tus piernas no te responden, pero poco a poco logras ponerte de pie.

Rápidamente, sales de donde estás. El clima hostil y oscuro se ve eclipsado por un sol radiante que pega en tu rostro. Luego de tanta oscuridad, tus ojos van percibiendo diferentes colores. Tus ojos derraman lágrimas como gotas que caen en plena tormenta y golpean la ventana de tu habitación, dejándose caer lentamente hasta desvanecer. Frotas la manga de tu remera contra el ventanal y tras intentar mantener el equilibrio te chocas con lo que parece ser una pared hecha de arbustos.

Alzas la mirada y descubres que estás atrapado en un laberinto. Miras hacia atrás y parece no haber nada. Ese cuarto espeluznante y tenebroso ya no se encuentra allí. Caminas unos pasos, decidido de encontrar la salida y así poder saborear la llamada libertad. Empiezas a impacientarte al no poder hallar respuestas y decides correr. A tu lado, aparece una sombra que no deja de perseguirte. Asustado, intentas alejarte más y más de ella pero parece ser igual de rápida que tú.

Oyes el ruido que proviene de una multitud. Parecerían que están gritando tu nombre. Esbozas una pequeña sonrisa al saber que estás muy cerca de escapar. Estás por llegar a la salida, pero te encuentras con una sorpresa. Las salidas han sido divididas en tres grandes puertas. Cada una de ellas, seguramente te conduzca a un lugar distinto aunque no estás seguro cuál será la mejor o, en todo caso, la peor. No tienes mucho tiempo para pensar, pero escoges la puerta número 3, dejándolo todo a la suerte.

Entras en ella y la puerta se cierra de un portazo. No ves absolutamente nada, más que un cuarto completamente blanco, vacío e infinito. Ingenuamente, pero con voz temerosa, preguntas si hay alguien allí y en cuestión de segundos te das cuenta que estás sólo. Avanzas unos cuantos metros y te topas con una camilla de hospital. Sobre ella, puedes ver que hay un cuerpo tapado bajo una manta blanca con un gran charco de sangre, aparentemente en la zona abdominal. Tomas una de las puntas de la sábana y decididamente la revoleas por los aires.

De repente, abres los ojos y millones de sonrisas dan vueltas sobre ti. Es tu familia, te estaban esperando. Nunca esperaste tal felicidad y, aunque no puedas decir nada, una lágrima tuya lo expresa todo.
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Espero que tengan una excelente semana. Sé que me cuelgo pero con el tema de la facultad y todo ello, hay que volver a organizarse. Si gustan, pueden seguirme en mi Twitter @mkiriadre o añadirme como amigo en Facebook buscando "Matías Kiriadre".

Un beso a todos!! Matt.

sábado, 8 de marzo de 2014

Improvisando historias

En esta ocasión no les traigo ningún relato y voy a dejar que se dispersen un rato de tanta tensión que les meto con cada cosa que escribo.

“Improvisando historias” es una especie de juego que consiste en que una persona le da a la otra diferentes palabras y con ello debe realizar una pequeña historia, sin importar su incoherencia o poca historia lineal que pueda poseer. Claramente, la idea es improvisar, divertirse y poner a prueba el pensamiento creativo del escritor. Se podría decir que este juego es de mi autoría pero dudo que no se haya hecho con anterioridad. Las palabras en negrita son aquellas que les correspondían incluir en sus historias.

Comencemos...

Lourdes, mi novia, de Vidas Lunáticas ( http://www.youtube.com/user/VidasLunaticas ). El canal es nuevo en youtube y pronto lo vamos a poner en marcha. No suele estar mucho en el mundo blogger aunque a mi me gustaría, pero si llega a leer ésto: te amo con todo lo que soy y espero que seas mi compañera de vida. A ella le han tocado las palabras: frenos - disparo - globos - ciervo - pollera - café - estatua - electricidad - odio - avioneta.

La estatua de la libertad:

Llegó el día en que Lorenzo, mi sobrino, podría salir del hospital. Nada grave, sólo una operación de amígdalas. Me levanté temprano y tomé un desayuno ligero, debía correr para llegar a tiempo. No tuve mejor idea que comprar media docena de globos, algo excesivo para mi hermana, pero debería ser entendible siendo mi primer sobrino. 

Al entrar en la habitación donde se encontraba alojado noté como su sonrisa aumentaba con cada globo que pasaba por la puerta. Conversamos los tres sobre qué haría Lorenzo al salir del hospital, hasta que finalmente después de dos horas le permitieron volver a casa. 

Detuvimos un taxi en la puerta del hospital, mientras que Lorenzo se despedía de la enfermera que lo había cuidado con mucho cariño, y decidimos parar en una heladería, ya que el doctor le había comentado que su operación le permitiría comer mucho helado. Mientras Lorenzo devoraba su helado, mi hermana y yo tomábamos un café charlando sobre el poco dinero que le pasa su ex esposo, y sobre la carta documento que hacía tres meses decía que iba a mandar. 

Tuve que volver temprano a casa, debido a que esa misma noche había arreglado con mi amiga para salir. Encendí la música y comencé a buscar lo que me pondría. Pero mientras me subía el cierre de la pollera recibí el llamado de mi hermana. Con su voz muy angustiada me dijo que el padre de Lorenzo le había prometido ir a acampar, pero que no lo llevaría debido a que tenía trabajo, o según ella, tenía que acostarse con su secretaria. Luego de expresarme toda su angustia y odio hacia su ex marido, tuvo la delicadeza de preguntarme: “y vos… ¿tenés planes para esta noche?”. Al principio me quedé en silencio, no sabía cuál era el propósito de esa pregunta. Tal vez era solo amabilidad o tenía en mente que yo llevara a Lorenzo de campamento, lo que no sería raro en ella, ya que los últimos dos años me había usado de padre sustituto. 

Finalmente respondí de forma sincera: “solo pensaba ver televisión mientras pintaba mis uñas, nada que no pueda hacer otro día”. Bueno, no fue de forma sincera, pero fue lo que pensé correcto, ya que pensaba en mi sobrino decepcionado otra vez por causa de las peleas entre mi hermana y su ex marido. Su respuesta fue exacta lo que esperaba: “¡genial! ¿Qué te parece llevar a Lorenzo de campamento? Está muy ilusionado con ver un ciervo, aunque ya le dije que es muy raro que vea uno por esta zona, pero sabés como es su padre, inventa historias sobre cacería y su supuesta valentía. No olvides ponerle repelente y que no se duerma…”. Y así por una hora, dando indicaciones sobre cómo cuidar a Lorenzo, sin que me haya permitido siquiera aceptar o negar su idea, pero supongo que ya suponía que no podría decirle que no.

A las 22 hs. pasé por él en mi auto – el cual no era el indicado para andar sobre tierra – y subió él, junto a su mochila de superman y su bolsa de dormir. Después de una hora de viaje, nos encontramos sin ningún camino, sin ningún lugar donde quedarnos, y sin ninguna luz que pudiera guiarnos. Comenzaba a asustarme y a notar los ojos llorosos de Lorenzo cuando distinguí una pequeña cabaña. Presioné los frenos con fuerza, y nos acercamos hasta allí. Era una cabaña muy humilde, estaba junto a una estatua extraña, que parecía ser de uno de los cazadores del pueblo. Al entrar en ella, encendí la luz, o eso traté, ya que no había electricidad. Lorenzo estaba muy asustado, pero yo lo abrazaba y le decía que todo estaría bien, sólo no había luz porque nadie vivía allí. 

Logré tranquilizarlo por un rato, hasta que se escucho un ruido muy fuerte, como si fuera el caño de escape de una camioneta, pero más lejano. Me abrazo fuerte mientras lloraba, y debo admitir que también tuve miedo, pero era el momento en que debía superarlo y ser la valiente. Asomé mi cabeza por la ventana y me encontré con que sólo era una avioneta que volaba en lo alto. Para calmarnos decidimos jugar a las cartas, hasta que Lorenzo tuvo sueño y se durmió en mis piernas. Yo, en cambio, no pude evitar quedarme despierta, temía que nos pasara algo, y fue entonces cuando agradecí haberlo hecho. 

Sonó un ruido agudo por toda la cabaña, haciendo vibrar los vidrios. ¿Podría ser eso lo que estaba pensando? No había tiempo para dudarlo. Sujete a Lorenzo en mis brazos y corrí hacia mi auto. Con el miedo no podía encajar la llave, lo que me permitió ver su cara. Logré encenderlo y acelerar, pero su último disparo consiguió alcanzar el vidrio trasero, destruyéndolo. Logramos escapar, pero su cara se quedó marcada en mi mente. Era el mismo sujeto de la estatua, que tiempo más tarde descubrí que no era un homenaje a un famoso cazador, sino que era la forma más simple para identificar al asesino más violento de la zona.
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Anahí, de Sueños Mágicos ( http://anahisuarez.blogspot.com.es/). Es nueva en el mundo blogger, échen un vistazo a su contenido que no van a arrepentirse, los hace con mucho trabajo y empeño. Española las 24 horas del día y con gran futuro de estilista por delante. Si eres mujer y te gusta el maquillaje y lucir más guapa, este es tu blog. A ella le han tocado las palabras: hermano - cine - libertad - hacha - diccionario - gritos - autobús - radio - piropo – luna.

Un amor para toda la vida:

Una noche lluviosa Lucía y su hermano Luis decidieron ir al cine a ver una película de terror. En la sala del cine había muchísimas personas. Entraron a ver la película y cuando estaba en la parte más interesante, de la nada apareció un hombre encapuchado y salio detrás de una mujer con un hacha a matarla; en la sala del cine solo se oía mas que gritos. Lucía, por el impacto, se mareó y su hermano y otras persona la tuvieron que llevar a la calle a que le diera el aire.

Cuando Lucía se encontró mejor, Luis y ella cogieron un autobús y se fueron a casa. Al día siguiente, como de costumbre, Lucia se levantó de la cama, se vistió y bajó a desayunar. Después de desayunar subió a su habitación a estudiar un poco y, mientras estaba estudiando, encontró una palabra que no sabía su significado, se levantó del pupitre y fue a coger el diccionario. La palabra en si era "penachao de catalineta: pluma con aspecto de un tipo de pez tropical" a lo que Lucia se quedo un poco rara al ver el significado de la palabra.

Horas después de estudiar, Lucía salió a tomar aire y se fue a su sitio preferido para gritar a los cuatro vientos: "LIBERTAD" (para Lucia gritar eso a los cuatro viento significa lo libre que está en ese sitio). Se va acercando la hora de comer y Lucia decide irse para la casa. Por el camino a casa, oyó un piropo y miró para atrás pensando que era para ella, y vió un muchacho guapísimo a lo que Lucia sonrió. El muchacho guapísimo se acercó a ella y empezaron a hablar.

Cuando llegó a casa con toda la cara roja de la vergüenza, comió y subió otro rato a estudiar, oyó un raro ruido y se acercó a la ventana... era el muchacho guapo, abrió la ventana y empieza a hablar. Cuando terminan de hablar él ,antes de irse, la invitó a una cita a mirar las estrellas y la luna llena que iba a haber esa noche y Lucia, sin pensárselo dos veces, aceptó la invitación. Cerró la ventana y se quedó estudiando hasta la hora de la cena.

Cuando se acercó la hora de la cena bajó y luego de terminar, en forma impaciente, subió a la habitación a prepararse toda emocionada y contenta. Llegó la hora en el que el muchacho guapo vino a recogerla a casa , salieron y la llevó a un sitio maravilloso y precioso, sacó del coche una manta y refrescos. Se echaron a ver a la luna brillar, que esa noche brillaba más que ningún día, y a las estrellas. Entre refrescos y risas, el muchacho guapo (como así le llamaba Lucia) puso la radio con música y bailaron entre la luz de la luna brillar. 

Se hacia tarde para Lucia y la llevó a casa como buen mozo que era. Lucia llego a casa y empezó a soñar con lo que le dijo " toda la vida junto estaremos". Tras varios meses saliendo, a Lucia le llega una mala noticia: es que su muchacho guapo había tenido un accidente y que había fallecido, y antes de fallecer dijo " Di a mi muchacha guapa que la quiero y que siempre estaré junto a ella. No quiero que haga ninguna locura". Lucia al oír esas palabras, llorando dijo que quería estar junto a él para siempre.

Hizo una nota para su familia y puso " Madre, Padre , Hermano quiero deciros que os quiero muchísimo, gracias madre por haberme dado la vida y por quererme como me quieres y me seguirás queriendo; a ti padre por quererme y cuidarme; y a ti hermano por estar ahí siempre, no quiero que os echéis la culpa de lo que he hecho, sabéis que sin el no soy nadie y si el muere, yo muero con él. No lloréis mi muerte desde donde esté, os quiero ver bien porque desde el cielo os estaré cuidando y protegiendo como vosotros me protegíais a mi. Os quiere muchísimo, Lucia". Lucia se fue con el amor de su vida y, desde donde estén, estarán felices como se prometieron el uno al otro. 
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Jorge, de El Embrujo de Gaia ( http://elembrujodegaia.blogspot.com.ar/ ). La verdad que lo conozco hace poco y por ello agradezco su participación. Su blog tiene cosas muy interesantes sobre la naturaleza y merece la pena dejarnos deleitar con sus entradas. A él le han tocado las palabras:
candelabro - señal - libro - aroma - montaña - juego - animal - mano - información - teatro

Le despertó un punzante escalofrío que recorrió su espina dorsal como un cuchillo. Se sentó en la cama y percibió el agradable aroma que desprendía el cuerpo desnudo de su amante. Tras una noche ideal; comedia en el teatro, exótica cena y una larga conversación sobre cosas banales e intrascendentes, la información de ambos cerebros transmitió la prisa y el deseo mutuo de embeberse de la piel del otro que acabó con un juego de aprendizaje bajo las sábanas de un motel de carretera. 
De nuevo, un escalofrío aún mayor, hizo que de golpe su cuerpo saltase de la cama mientras que el dolor de sus huesos crecía en intensidad y una profunda náusea invadía su estómago señal inequívoca de que el momento había llegado. Retorciéndose, cual víbora mudando la piel, llegó hasta el aseo donde un enorme espejo proyectaba la silueta nevada de una montaña lejana tras la ventana. Era una noche sombría, negra como su encabritado corazón, oscura como sus ojos desorbitados, tan tenebrosa, como el castigo que penetraba en su alma. 
Tras varios minutos de temblores descontrolados su cuerpo dejó de moverse justo cuando la luna se asomaba iracunda entre las nubes desgranando el enigma corpóreo de su mítica realidad. Apagó las velas encendidas del viejo candelabro y se acercó hasta la cama donde dormía su joven amante. Sintió su piel blanca y delicada, su cuerpo perfecto emitiendo un extraño aura exótico y tremendamente sensual. Una mano velluda y enorme de grandes garras afiladas comenzó a estrangular el cuello de la joven que, con los ojos en blanco, trataba de esquivar el yugo mortal que la estaba matando. Antes de exhalar su último aliento de vida, la muchacha consiguió abrir los ojos y contempló la imagen de su verdugo, era un enorme y endemoniado animal cuya boca babeante goteaba espuma sobre su pecho, siendo éste fluido frío, repugnante y húmedo, su última experiencia de vida. La enorme y velluda mano dejó de estrangular el cuello de la joven y el animal emitió un aullido infinito e ignoto mientras sus garras dejaban su huella sobre la gruesa tapa de un libro que había junto a la cama, en el que con doradas letras podía leerse…”Mitos y leyendas del hombre lobo”.
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Muchas gracias a todos los que participaron en esta entrada. Quería hacer algo diferente para esta ocación y bueno, pensé en este pequeño juego con colaboraciones de otras personas. Me hubiera gustado llamar a más personas, pero: no tengo muchos bloggeros en el Facebook o en el Twitter, por lo que se hace un poco difícil la comunicación; y aparte la entrada iba a quedar gigantezca. Quizá se preguntarán por mi participación y decidí ser el "host" o "conductor" de la sección y dejarlos por una entrada sin el agobio de mis historias. Al mismo tiempo, avisarles que todas las palabras fueron dadas por mí y que valoro mucho que se hayan esforzado por incluír las palabras mencionadas y no haber pedido ningún cambio.

Si gustan pueden seguirme en Twitter (@mkiriadre), o en Facebook como "Matías Kiriadre".

Un beso a todos y que tengan buena semana!! Matt.

lunes, 3 de marzo de 2014

Crónica de un alma inocente

En mi casa está totalmente prohibido el uso de despertadores, aunque a decir verdad, ni siquiera lo necesitamos. Me levanto por medio del canto de los pájaros o, mejor dicho, con el ruido mañanero de la ciudad. A mi izquierda, apoyado en el cabezal de la cama, lo tengo a James, mi esposo. Fue complicado al principio establecer una relación con él porque a cada lugar que íbamos notábamos las miradas de la gente. Siglo XXI y la homosexualidad y los derechos igualitarios todavía no están bien acentuados en este país, pero a fin de cuentas te terminas acostumbrando y no te importa lo que sucede a tu alrededor.

Siempre tenemos la misma rutina: luego de levantarnos, desayunamos un café con pan tostado y huevos revueltos, y miramos las noticias por la televisión (todo esto, siendo las 12 de la tarde). Para ahorrar y, para tener más tiempo juntos, James y yo nos bañamos juntos. La diferencia está en que él sale cinco minutos antes, se cambia y se va a su estudio de abogados.

También trabajo en el estudio, pero mi presencia no es tan requerida como la de un abogado. Por ello, espero sentado en el borde de la cama o dentro del gimnasio que tenemos preparado en un cuartito de la casa, esperando que alguien me llame por el móvil.

Aproximadamente a las 4 de la tarde recibí una llamada; era hora de ir a hacer lo que mejor sé hacer. Me vestí con un traje negro de paño a rayas de Dolce & Gabbana, una camisa blanca combinada con una corbata rojo granate y unos zapatos de charol (negros, por supuesto).

Una vez que llegué al estudio, aparqué mi Audi A7 color champagne y me dirigí a mi despacho. En mi escritorio, un vaso de whisky me acompañaría en la lectura de un nuevo caso por resolver. Se trataba de una nueva desaparición de un menor; hecho muy frecuente en esta región. Lo siento, todavía no les conté mi papel en todo ésto. Soy psicólogo forense y mi tarea es investigar los crímenes desde otro punto de vista.

En fin, según las investigaciones realizadas por la policía federal, Fred era un niño de 15 años, de estatura mediana, 160cm, pelo castaño y ojos verdes. Siguiendo el testimonio de los padres, Fred había desaparecido hace ya 5 días cuando no lo vieron volver del colegio. Era un niño bastante solitario. No solía practicar ningún deporte y no era de los más sobresalientes de la clase (por no decir que era uno de los que peor nota promediaba).

Horas después salí a recorrer un poco la zona de su residencia. Hablé con muchos de sus vecinos y ninguno dijo haber notado algo raro por parte de Fred. Tampoco lo vieron pasar con su bicicleta y eso fue un hecho extraño, ya que una vecina de 82 años acostumbra a estar sentada en las escaleras que dan a la calle mientras toma un buen mate caliente.

Luego, inspeccioné un poco la zona colegial. Platiqué con los profesores, con algunos directores y gracias a que me proporcionaron números telefónicos hablé con algunos de sus compañeros pero como nadie se hablaba con él, no podían poseer información alguna. Lo único que me han dicho fue que se desvió de su camino que solía tomar para ir a su casa y me indicaron un poco por dónde era.

Al terminar mi parte de investigación dentro de la escuela, cogí mi Audi y fui hasta el punto máximo de donde lo han visto a Fred montando su bicicleta. Fui de casa en casa para ver si alguien tenía algún dato. Un barredor, dijo verlo pasar por allí a toda velocidad en su bicicleta azul hace un par de días. Lo particular del relato de este hombre, que me llamó mucho la atención, fue que Fred llevaba enganchada a la bicicleta una mochila adicional que nadie me había mencionado.

¿Por qué un niño de 15 años se desviaría en un punto? ¿A dónde podría llegar a ir? ¿Qué había en la mochila que llevaba de más? De lo que sí estoy seguro a estas alturas, es que no lo han secuestrado. Fred sabía a dónde iba y solo él sabía la razón.

Eran las 9 de la noche cuando volví a su casa por segunda vez. Les expliqué a los padres que lo más seguro era que el niño haya ido a hacer algo y que sabe muy bien adonde está yendo. Ellos estaban preocupados y, con mucha razón, ya habían pasado 5 días. Les pedí amablemente que me enseñen la habitación del pequeño.

Su habitación era totalmente casual y ordinaria. Las paredes tenían una tonalidad sumamente azul, que al parecer era su color favorito. No había ningún póster o imagen pegada sobre la pared como suelen acostumbrar a colgar los adolescentes. Sobre su escritorio, y en los cajones, sólo habían papeles y artículos del colegio; nada que pueda llevarme a una conclusión. Tampoco disponía de un celular para ver si ha llamado a alguien o si tenía alguna información valiosa para el caso. Revisé el cuarto por completo y lamentablemente no hallé nada.

Les pregunté a los padres por las computadoras de la casa y sólo me enseñaron la notebook personal de la madre. Dijo que de vez en cuando la usaba pero que siempre estaba en Youtube o revisando alguna página de juegos. Le pedí que la prenda y se llevó con la sorpresa de que había una nueva cuenta: “Fred – Cuenta personal”, que estaba bloqueada con contraseña. Me vi obligado a retirarle la notebook y llevarla al estudio para que nuestra experta en ciencias informáticas 'adivine' la clave. También les pedí la última factura de teléfono pero no había ningún número que ellos no conocían.

Entre una cosa y otra, llegué a las 11 de la noche a casa. Estaba James esperándome con la comida; un plato de lomo al champiñón con puré de batata, acompañado de un buen vino tinto de Mendoza. La verdad, siempre fue un hombre bastante atento. Hablamos sobre cómo fue nuestro día y le expliqué lo estresado que estaba.

Después, entre trago y trago, beso y beso, James se quitó la camisa. Siempre me impresiona con la imagen masculina que presenta: cuerpo bien tonificado y espalda ancha. Me alzó en el aire y entrelacé mis piernas en su espalda. Me tumbó encima de la cama y comenzó a besarme por el cuello. El resto... es historia.

Al otro día le llevé a primera hora la notebook a Carolina, nuestra experta en ciencias informáticas (solemos contratar mujeres para no tener ningún tipo de problema interno). Un par de minutos fue suficiente para que me la entregue ya desbloqueada. Entré a la cuenta de Fred y a simple vista no había absolutamente nada, ni un documento. Investigué cada rincón del escritorio y de todo el sistema de Windows, literalmente, y no aparecía nada que pudiera servirme para el caso.

El historial de navegación tampoco me ayudaba, eran todas páginas de juegos y algunas con contenidos de esperarse de un joven de 15 años. Eché un vistazo a sus mails y no hallé nada fuera de lo común. Sólo quedaba una última opción que fue la red social. Sólo habló con dos personas en Facebook: un tal Martín de 14 años y una mujer grande de 40 años que, al parecer, era pariente de él. Me contacté de inmediato con el niño y me dijo que un día antes de la desaparición de Fred, él había pasado a su casa a dejarle una soga. No sabía para qué la necesitaba pero que le debía un favor de amigos y se la llevó sin cuestionar. Sólo había una conclusión posible y esperaba no estar acertado.

Llamé de inmediato a los federales y a James para avisarles que inspeccionen todas las zonas posibles de poseer árboles o señales de la naturaleza. Horas más tarde me lo confirmaron: encontraron a Fred colgado con una soga al cuello en un árbol en las afueras de la ciudad. Trasladaron la escena a nuestro laboratorio lo más rápido que pudieron.

Fred no mostraba ningún tipo de golpes ni de sangre, excepto por unas pequeñas marcas rojas en la espalda. Concluímos que la bicicleta se utilizó de soporte para pararse sobre ella y luego empujarla con los pies y así quedar tendido en el aire con la soga al cuello. Revisé todo lo que había en las dos mochilas y no hallé nada. Lo que sí encontré, en el fondo del bolsillo de su jean negro, fue una carta que parecía dirigida a su hermano del que no me había enterado que tenía hasta este momento; según parece vivía en otro país.

“Hermano, perdón por dejarte sólo. No puedo más con esto. Mi vida es un infierno. No se puede vivir en casa. Mamá no deja de apostar en el casino y llega a la madrugada. Nunca me dan de comer, dicen que me vendrá mejor porque soy un obeso. Papá no para de tomar y está todo el día borracho. El otro día han llegado a pegarme y tengo miedo. Me amenazaron luego de que le conté a la abuela, que encima no me cree que papá y mamá sean así conmigo. Me tratan de inútil y quizá tienen razón. Nadie me necesita y cuento a mis amigos con las manos cerradas. Te amo hermano, espero que estés bien en Francia”.

Volví a mi despacho, llamé a las autoridades y detuvieron de inmediato a los padres de Fred (fueron condenados 15 años de prisión por instigación al siucidio luego de presentar las pruebas evidentes).

Lamentablemente se nos fue otra alma pura e inocente. En fin, qué mas da, caso cerrado.
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Espero que les alla gustado el relato de hoy. Si les gustó, comenten. También pueden seguirme en el Twitter si así lo desean ( @mkiriadre ).

También quiero avisarles que a partir de hoy, publicaré todos los Lunes ya que quiero organizarme y como estoy empezando el segundo año de la facultad prefiero decirles "tal día visiten que hay algo nuevo" en vez de dejarlos esperando.

Así mismo, quiero contarles que estoy haciendo una entrada diferente para la próxima con participación de algunos suscriptores que por cierto gracias, hoy somos 250!! Nunca lo digo, y no se aprovechen, pero los quiero mucho por formar parte de este espacio.

Un beso a todos y que tengan excelente fin de semana!! Matt.

jueves, 27 de febrero de 2014

Memorias de una vida pasada

Recorrí tantos pasajes por mi vida que no puedo pedir más. Tuve todo lo que alguna vez he deseado; una esposa hermosa, dos hijos y tres nietos. Viajé a los lugares más lindos que he visto en toda mi vida. Pensar que en ese entonces nos comíamos el mundo con mi esposa, y ahora soy solo yo, caminando por el sendero que me queda de la vida.

Extraño un poco la vida de antes. Despertar todos los días al lado del amor de mi vida y ahora, cada noche voy a dormir pensando en la ausencia fría y cruel que dejó en mi cama. Un porta-retratos con la foto de nuestro casamiento me lleva a lugares inimaginables. Cada vez que veo las fotos recuerdo el aroma que solía llevar en su piel. Un cálido abrazo es lo único que desearía tener en estos momentos. Con todo lo que tengo, sólo algo tan simple como eso pido.

Todos los días sueño con ella. Me habla y me recita los poemas que ahora, estando en un mejor lugar, escribe con la misma pasión adolescente de cuando nos conocimos. Sigo guardando su ropa en el armario, acordándome de viejas anécdotas y de cada vestido que de solo verlos me cuentan una historia por si sola.

Por suerte, y para su desgracia, tengo a mi lado a un viejo amigo con el que podemos hablar de lo que sea. Siempre hablamos de lo mismo. Ambos tenemos miedo de quedarnos pronto sin memoria. Por ahora podemos recordar las cosas con suma claridad, pero de vez en cuando nos entran ciertos bloqueos, que se hacen más y más grandes y sabemos que no falta mucho para que la impotencia de la vejez nos termine ganando.

Juntos, nos sentamos frente a un lago. Es increíble cómo cambian las cosas que, con lo poco que hacemos, tenemos el tiempo suficiente para contemplar la naturaleza desde otro punto de vista. Este mismo lago que estuvo frente a mí toda la vida y nunca le he dado importancia. Los niños corretean alrededor nuestro mostrando el espíritu de la juventud. Parejas sonriendo pasan frente a nosotros y se prometen amor eterno. También están los delincuentes que nos traen algunos disgustos, pero ya vi tanto de eso que prefiero evitar pensar en ello.

Algún día será mi turno de estar contigo, amor, y podremos recitar juntos los más bonitos poemas que juntos hemos podido escribir. Tengo algunos guardados para cuando nos veamos, así que prepárate porque en un rato voy a estar allí arriba.

Te juro que si estuvieras aquí las cosas serían distintas. He desaprovechado los últimos momentos que tuve a tu lado, discutiendo día tras día cuando podíamos haber estado reproduciendo nuestro romanticismo por todos lados.

Nuestros hijos están bien, cada uno con su tema. Los nietos están enormes, los que no llegaron a conocerte siguen preguntándome por ti y por supuesto que siempre les digo la mujer maravillosa que fuiste, que eres, y con todos esos momentos tan lindos que pasé a tu lado.

Espero verte rápido, te extraño y no dejo de pensar ni un segundo en ti.

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Aviso: este escrito no está vinculado a mi vida en particular. Fue algo que quise escribir hace mucho tiempo y hacer un relato dramático. Lo informo por si hay gente nueva en el blog!!

Un beso a todos y que tengan buen fin de semana!! Matt.